El abismo
¿Y qué se hace cuando el cerebro empieza a maquinar aún en contra de tus deseos? Y dijiste que no iba hacer igual y tenés la intención de que no lo sea (lo dije en serio, lo estoy intentando) pero él se empeña en comparar con lo anterior, en esperar lo peor, en tratar de escapar y decirte como consuelo; de todos modos es lo mismo de siempre. Arráncame de la cabeza esas ideas que si son las de siempre, repetitivas y tóxicas. Esas a las que la costumbre apela como refugio. Lo prometí, ¿por qué es ésta la promesa que nunca puedo cumplir?
Porque el hábito ha cavado y cavado a lo profundo y ahora es más fácil quedarse en lo abismo, al refugio de las sombras, porque somos producto de nuestras experiencias, conciencias, deseos y sueños y aunque las ganas golpeen la puerta, el subconsciente prefiere defenderse automáticamente.
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